http://www.farodevigo.es/cartas/2018/01/15/18-horas-cancer/1820006.html
Pocos son los que conocen el fin de su tiempo. Pocos
son los que disfrutan del tiempo que desconocen.
Casi todos nosotros nos
levantamos pensando en que nos espera un día más; uno, que puede que desperdiciemos
pensando en lo que consideramos problemas, hasta que llega un día que pone
fecha de caducidad a nuestros sueños, y hace que los problemas se reduzcan a
uno.
Intento imaginar una vida en 18 horas, como la de Heather Mosher, una valiente mujer que no dejó de luchar durante un año contra el cáncer de mama más agresivo que hay, el triple negativo. Los años se le escurrieron entre sus dedos como lo hace la arena de la playa en nuestras manos, tan solo tuvo tiempo a contraer matrimonio en la capilla del hospital con aquel que había conocido un año y medio antes. Su luna de miel, su primera desilusión como matrimonio, su primer aniversario medido en horas, sus primeros planes para el futuro…Todo, en unas valientes dieciocho horas.
Supongo que no soy el
único que percibe la forma inconsciente en la que derrochamos nuestras horas,
nuestros minutos, seguros del crédito que nos resta en el reloj que marca
nuestro tiempo. Sin embargo, Heather nos ha recordado lo que siempre hemos
sabido ¨, que no importa la cantidad si no la calidad¨. Y que todos, y cada uno
de nosotros debiéramos dejar huella de nuestra vida en esta vida evitando así convertirnos en meros espectadores de nuestra propia existencia
Heather venció al cáncer. Así lo cree que su marido: “Lo venció porque vivió más tiempo del que nadie pensó que conseguiría vivir y lo venció porque logró que cumpliéramos nuestro sueño de casarnos. Es la persona más fuerte que he conocido”.
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